EL (NO) ABORTO ¿Resistencias a la Libertad Individual?

Siempre los temas vinculados a la libertad traen complicaciones. 

Llama la atención, por ejemplo, que se haya votado contra el aborto en una zona de EEUU, el país ícono de la libertad y el individualismo. Y más allá de este y otros casos, se hace paradójico que en la misma discusión sobre el tema, se instale persé, la contradicción entre ejercer la libertad de la mujer y la de coartar la libertad de nacer. 

¿Que derecho podría tener una sobre la vida de otr@, si se considera aquella frase de Kailh Jibran: "tus hijos no son tus hijos (....) vienen a través de ti, pero no te pertenecen", por ejemplo.

Si se sigue discutiendo el tema del aborto desde las libertades individuales nunca se va a resolver, ya que está lleno de complejidades y matices, que van más allá de lo religioso, de la educación sexual, de la autonomía de la mujer, de las clases sociales y otros. 

El trasfondo de esta discusión es literal y filosóficamente existencial. Literal, porque se trata de la existencia, propiamente tal; filosófico, porque implica la pregunta sobre el ser humano y su relación con el mundo.

No siempre se toma conciencia de que, a diferencia de los animales, en los humanos, el ser que nace es absolutamente indefenso y dependiente, por larguísimo tiempo. Si lo comparamos con otro mamífero, incluso doméstico, éste a las dos semanas ya puede caminar, moverse solo, se olvida de quien es su madre y nunca supo quien era su padre. Es decir, la naturaleza anda sola. 

Los humanos, en cambio, seguimos ligados eternamente a otros, incluso después de la muerte. Tenemos cementerios, que ayudan a eternizar el vínculo y huellas afectivas en la memoria, marcadas por la filiación. De hecho nos constituimos y organizamos de maneras co-dependientes, en torno a linajes familiares, vínculos generacionales, casuales, entre amigos, conocidos y otros que se van cruzando en el camino. El punto, es que para que todo este tránsito de pertenencia se realice, se necesita obligatoriamente que otr@ esté dispuesto a "hacerte vivir". Ningún humano puede salvarse solo.

Entonces, la pregunta sobre los hijos, está relacionada con la disposición que se tiene para querer y poder sostener a un ser indefenso por un largo tiempo. Este tema ha repercutido más en la mujer, porque es quien involucra su cuerpo para hacerlo, pero en realidad, debiera implicar a toda la sociedad. 

¿Por qué se trae un hijo al mundo?

La discusión va más allá de una libertad u opción meramente individual. Incluso va más allá de esa frase tan incorporada de creer que "el cuerpo es mío y hago lo que quiero con él". Si bien este concepto tiene un origen relacionado con el lugar de objeto que ha tenido la mujer a lo largo de la historia y el (ab)uso que otros han hecho de esto, es importante considerar (hoy en día) que el cuerpo, los cuerpos, nunca han sido completamente propios y que en realidad, es el cuerpo el que se "arranca" y hace lo que quiere con un@. Si no fuera así, no existirían las enfermedades, el deterioro, la muerte y los humanos, hombres y mujeres, no quedarían "embarazad@s" sin querer. Si tuviéramos propiedad de nuestro cuerpo otro gallo nos cantaría, tendríamos todo bajo control y no nos veríamos envueltos en estas paradojas, de vidas y muertes.

Antiguamente los hijos "llegaban", existía incluso una función social de tenerlos. Pero al mismo tiempo, los humanos vivían mucho más juntos y los niños eran parte del con-junto, lo que aliviaba el peso de lo individual en la crianza. Actualmente, los grupos sociales son más reducidos y menos colaborativos, lo que hace que la crianza se transforme en un tema más bien individual, acotado en lo cotidiano a la familia nuclear, o monoparental y los apoyos son principalmente pagados. Estos contextos han producido que las personas tengan menos hijos, más conciencia de lo que implica y que se lo piensen bien antes de hacerlo. La píldora anticonceptiva permitió tener cierto control y decisión, y esta posibilidad de elección ha abierto un mundo llamado libertad. 

Sin embargo, apelar a la libertad ha hecho que la discusión en relación al aborto se haga eterna, ya que no necesariamente alguien se hace un aborto porque es libre. Al contrario, podría hacerlo porque ya no tiene como mantener a sus hijos y uno más, se hace complejo. Aún así puede ser doloroso. 

¿Se puede condenar a alguien por este motivo? 

¿Qué se hace con los niños que ya están en el mundo, viviendo en situaciones de precariedad?  

Otra persona podría realizar un aborto porque está en mitad de una carrera universitaria o en el colegio, y, aún siendo religiosa, no tiene la madurez o disposición para enfrentar todo lo que implica tener un hijo. Esto también puede ser doloroso y marcar para el resto de la vida. Tampoco significa que odie a los niños ni el nacimiento.

Y así, hay muchos casos en los que la decisión no es desde la libertad. 

Por este mismo motivo tampoco se debiera banalizar el hecho de realizar un aborto, con el supuesto de que yo soy dueña de mi vida, de mi cuerpo, de mi destino y, por lo tanto, libre de decidir. Esto tampoco es del todo real: nadie es tan dueño de sí mism@, si lo fuera no quedaría embarazada sin querer. El hecho de que haya un cuerpo involucrado, al que hay que hacer una intervención, tampoco es menor; además, la connotación simbólica y emocional de este hecho también puede ser muy dolorosa. 

Antiguamente los hijos "llegaban". Actualmente, se trata de una decisión más bien individual, que tiene altos costos, también individuales. Esto hace que se piense más de dos veces antes de tener un hijo, se postergue en el tiempo o se decida interrumpir un embarazo. Hasta ahora, hacer esto último ha expuesto a muchas jóvenes y adultas a situaciones de riesgo, porque se realiza en forma escondida, avergonzada y en lugares poco salubres, lo que conlleva secuelas a corto y largo plazo.

En este contexto, es importante pensar que nacer y vivir en el mundo actual no es fácil para todos. Por este motivo, se hace imprescindible que el sistema social, en su conjunto, reflexione sobre este tema, para brindar realmente los recursos educativos, sanitarios y de apoyo emocional a las personas involucradas, especialmente las mujeres, que son las que "ponen el cuerpo". Aún así, nadie está libre.

A PROPÓSITO:

 - "PROVIDA", Columna de Daniel Matamala.

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